Esta joven ciudad de 3 mill. de habitantes, con un 60 % de habitantes por debajo de los 30 años, se encuentra entre Europa y Oriente Medio. La identidad y el modo de vida de la moderna Ankara está impregnada de todo tipo de influencias culturales. Su turbulento pasado se refleja en edificios como antiguos templos y mezquitas, herencia de épocas de dominación romana, persa y árabe. El monumento más emblemático de la ciudad y a la vez destino de pergrinación de muchos turcos, es sin duda el Mausoleo de Kemal Atatürk, quien en 1923 convirtió a Ankara en la capital de Turquía despojando a Estambul de este título.
